Para entender por qué hoy la literatura de género en México atraviesa un momento particularmente fértil, es necesario observar el mapa completo y reconocer sus capas. Este presente no surge de la nada. Durante años, proyectos fundamentales como Penumbria , con su incansable trabajo en torno al horror breve, o Espejo Humeante , que exploró la relación entre lo fantástico y la identidad cultural, mantuvieron vivo el impulso creativo cuando el circuito comercial parecía cerrado.